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Es el militarismo, amigo, el militarismo

Viernes.28 de marzo de 2025 41 visitas Sin comentarios
Pepe Ambrona, El Salto. #TITRE

¿Puede que si el militarismo es la solución para todo, realmente no solucione nada, sino que realmente sea el problema?

Pepe Ambrona
Política Noviolenta

George Bush padre se presentaba a las elecciones de 1992, contra Bill Clinton, con un 90 % de aprobación en su presidencia, récord histórico. Uno de los estrategas de la campaña de Clinton, James Carville, orientó la campaña del demócrata en torno a tres consignas clave: cambio vs. más de lo mismo; la economía, estúpido; no olvidar el sistema de salud. Ganó Clinton con un 49’73 % del voto contra un 33’88 % de Bush.

Hoy en día, el antimilitarismo nos enfrentamos al programa Rearme de la Unión Europea con la misma desventaja, como poco. Pero si nos damos cuenta, el argumentario no cambia demasiado, salvo unas pocas modificaciones.

En primer lugar, es necesario denunciar que si el militarismo y el aumento del gasto militar es siempre la solución para todo, parece que nos encontramos con el bálsamo de Fierabrás cervantino, la panacea contra todos los males, el ungüento amarillo de todas las decisiones políticas, que todo lo curan pero que no sanan nada.

Veamos. Durante la Guerra Fría era necesario rearmarse, remilitarizarse y aumentar el gasto militar constantemente para poder oponerse a la misma estrategia del otro bando. Resultado: se derrocharon miles de millones provocando sucesivas guerras entre los bloques en naciones interpuestas, por supuesto, sin permitir que mejorase el sistema de salud, la educación, la vivienda y muchas otras necesidades sociales.

Cuando se hundió el régimen soviético se siguieron aplicando las mismas fórmulas “milagrosas” y el mundo “unipolar de Estados Unidos” sufrió el golpe de 11-S. Quizá ahí hubiera sido el momento de cambiar de rumbo, pero se decidió militarizar y gastar más en lo militar. Comenzaron a hundirse o se hundieron varios países: Irak, Libia, Afganistán, Siria, ahora se unen Ucrania y Palestina, entre otros. Ni las supuestas victorias estadounidenses, ni las derrotas supusieron cambio de paradigma, ante cada una de ellas la clave volvió a ser remilitarizar. Daba igual el triunfo o la victoria, daba igual el coste que les suponía a las poblaciones de estos países, todos se encontraron volviendo a los niveles de desarrollo de la Edad Media. Nada mejoró salvo los dividendos de la industria militar.

La expansión de la OTAN supone optar por mayor gasto militar y por remilitarizar las sociedades de ambos lados de Atlántico. La invasión de Ucrania por Rusia en 2014 nos “obligó” a remilitarizar. La nueva invasión en 2022 tuvo el mismo efecto. La competencia China por la hegemonía mundial contra USA supone la remilitarización de ambos y, de paso, la europea. También el oso ruso da miedo y nos obliga a remilitarizarnos. El terrorismo yihadista merece la misma conclusión: remilitarizarnos.

En España tenemos el “enemigo” al sur. Cualquier compra de armamento de Marruecos supone reforzar nuestra opción por la militarización, la realidad de la migración desde África “nos obliga” a que debemos responder de manera militar y trasladar nuestras fronteras hasta Mauritania, Malí, República Centroafricana, etc., en lo que se ha dado en llamar militarmente como “Fronteras Avanzadas”.

¿Qué hemos resuelto con estas políticas? Nada. Tan sólo hemos gastado más en lo militar y no hemos conseguido ninguna mejora objetiva. Hemos retrasado nuestro desarrollo en gastos sociales en aras de la guerra.

Entretanto, ¿qué piensan Marruecos, Argelia, Mauritania, Malí, … de nuestros aumentos de gasto militar continuos y de nuestra continua militarización de cualquier aspecto de la economía y las relaciones internacionales? ¿Nos pueden ver, con objetividad, como enemigos agresivos? ¿Pueden querer defenderse ante nuestra continua militarización? ¿Lo harán militarizándose, aprendiendo de sus “maestros europeos”? Seguramente. Y ello provocará una nueva remilitarización europea, etc. Militarizamos las ayudas internacionales, las ayudas al desarrollo, las ayudas en las catástrofes.

Cuando Trump, en su primer gobierno, nos pidió más militarismo y más gasto militar, asentimos. Ahora que nos lo vuelve a pedir, aun dejando claro que cuestiona su lealtad hacia Europa, asentimos nuevamente. Si buscamos estar bajo el “ala protectora” de USA, nos militarizamos, ahora que se clama por ser autónomos de los vaivenes de Trump, lo hemos de realizar mediante la remilitarización.

Y nada se acaba de solucionar, nada mejora en la arena internacional. Y, ¿no será, que el problema es el militarismo, amigo, es el militarismo? ¿No habrá llegado la hora de cambiar de paradigma en las relaciones internacionales y abogar por la noviolencia? ¿No será el momento de buscar una alternativa que no sólo lo sea de nombre?

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/opini...

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